Para no olvidar: "La ópera de los fantasmas"

por Juan Carlos Oblitas Saba*


Editorial Literal, México, 2015


Es difícil para mi, un hombre de fútbol, a la larga un hombre común y corriente, llevar al papel algunos sentires y las ideas que desearía expresar sobre la importancia y significado de La ópera de los fantasmas. Yo solamente puedo manifestar que en este libro, de Jorge Salazar, he podido reconocer a mi país, a mi gente, a sus autoridades, sus vicios, traumas y dolores. Estos textos empujan a uno a dudar, a pensar e intentar comprender lo incomprensible. 

Mientras leía el libro, los fantasmas iban apareciendo como interrogantes, ¿Dios mío, sucedió esto realmente el 24 de mayo de 1964? me preguntaba. La fantasía se entremezclaba con la realidad y los personajes “ficticios” resucitaban como si escuchasen las oraciones de Tata Manuel. Ahora, al escribir estas notas, se me vienen a la cabeza la época, los colores y sabores de ese año 64 en Mollendo. 

Yo tenía 13 años y allí me veo ese domingo: reunido con los míos escuchábamos por la radio la transmisión de ese Perú-Argentina cuando vino el gol del empate y con él la versión acerca de “la negligencia de los hombres de la puerta”. Recuerdo que a las siete de la noche, los noticieros radiales hablaban de un muerto, después, serían tres muertos, algunos desaparecidos y un número de heridos y contusos; al año siguiente ya no se hablaba del desastre. 

Como ya es de uso y costumbre en el país, olvidamos. Olvidamos que este hecho sucedido en la capital de nuestro Perú fue la peor tragedia ocurrida en un escenario deportivo en la historia de la humanidad. Han pasado ya cuarenta años y sin embargo el papel de ciertas fuerzas, civiles y uniformadas, sigue presente en el dramático tema de la violencia. 

La ópera de los fantasmas, creo yo, puede ser un punto de partida para convencernos de que las atrocidades cometidas no se oculten y, por lo tanto, no se repitan en los campos de juego y fuera de ellos. La ópera de los fantasmas es como una sinfonía que interpreta una partitura de injusticia, olvidos y silencios cómplices. 

Pensar, meditar es, creo, la inteligente invitación que nos hace esta novela que bien vale la pena volver a leer para saber quiénes fuimos y quiénes somos, sin miedo a la verdad y con ansias de justicia para que mañana, los que vienen y los que vendrán, puedan ir al estadio o a cualquier otro lado sin temores ni rencor.

*Director de la Federación Peruana de Fútbol