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| El Poeta de la zurda |
Aquí pues no se inventó el fútbol, pero sí una forma distinta de jugarlo. Los peruanos a través del tiempo lograron al igual que los países rioplatenses y el Brasil, forjar una forma particular de practicarlo, eso que se denomina una “escuela propia”, una identidad futbolística reconocida por propios y extraños. Desde muy temprano, hace más de un siglo ya, hombres de pueblo, la mayoría desocupados y abatidos, expresaron con la de trapo en los pies, una serie de habilidades naturales que se resumieron, a la hora del juego, en una combinación donde se mezclaron la musicalidad y la picardía.
Así, el fútbol peruano nació en los Barracones del Callao y en los callejones del Rímac y los Barrios Altos como una forma de liberación para un grupo de oprimidos. Con el fútbol el hombre del pueblo rió y bailó. Me atrevería a decir que en nuestro suelo, solares, pistas, y callejones, se creó ese fútbol pinturero y peruano por el mismo motivo que los gitanos inventaron el flamenco y los negros americanos el jazz: para divertirse cantando y llorando sin que nadie los humille. Seguramente tanto la Argentina como Uruguay y el Brasil tienen su propia y particular historia, pero a nosotros nos preocupa lo nuestro, la escuela peruana, nuestra manera de jugarlo y si desean, de gozarlo y sufrirlo.
Algunos comentaristas deportivos de hoy suelen usar como coartada su edad para disculpar su ignorancia, su falta de preocupación por la profesión que ejercen. Los archivos están para ser revisados, estudiados, leídos. El fútbol llegó a nuestros países como un producto de exportación típicamente británico, pero no a todos; a los países del Mar Caribe, Colombia y Venezuela incluidos, les llegó de pleno la influencia norteamericana y así, mientras que por un lado unos muchachos improvisaban pelotas con medias viejas y papel, otros aprendían a golpear a la pelota con una madero grueso y de forma redondeada. Mientras en el Perú los palomillas del Rímac y el Callao introducían en su vocabulario palabras como goal, foul y forward, los muchachitos de Barranquilla y Maracaibo recibían su lección de inglés americano: pitcher, catcher, base..
Hasta hace poco, en Venezuela mandaba el béisbol. Y hasta mediados de los años cuarenta y cincuenta que aprovechando una favorable coyuntura económica, Colombia empezó lo que se denominaría "la piratería", es decir llevando a la tierra de la cumbia y el café, a los mejores jugadores de Argentina, Perú y Uruguay. Pareciera ser que a los colombianos les gustó más el fútbol peruano que llevaron algunos maestros que todavía caminan nuestras calles: Vides Mosquera, Tito Drago y otros ya desaparecidos como Félix Castillo y Valeriano López. Son ellos los que llevaron el fútbol peruano, esa escuela peruana a Colombia. La cosa continuará por décadas, la orquesta peruana llegó con La Rosa, Malásquez y el poeta de la zurda, César Cueto. Sin ellos el fútbol colombiano no habría tenido lo que tuvo.
HISTORIA DEL FÚTBOL PERUANO, Jorge Salazar.

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