LA ÓPERA DE LOS FANTASMAS, de Jorge Salazar.

La más pavorosa tragedia del deporte mundial, la masacre del 24 de mayo de 1964 ocurrida en el Estadio Nacional cuando los seleccionados de fútbol de Perú y Argentina disputaban un lugar para concurrir a las olimpiadas de Tokio, es el punto de partida de esta obra. 

Novela ganadora del premio Casa de Las Américas 1980, "La ópera de los fantasmas" fue luego publicada en el Perú por la editorial Mosca Azul (1981), y reeditada 30 años después en México, en el catálogo de Proyecto Literal, inaugurando la colección de narrativa Naranja Dulce. Esta tercera edición de “La ópera de los fantasmas” fue presentada en su lugar de origen (un retorno): Lima. 

Una efeméride histórica no comunica ninguna tragedia. En una fecha no se concentra ni el terror ni la tristeza. El verdadero efecto de cierta situación nacional aparece en la intimidad de las ciudadanías, el instante en el que se abre un periódico o se enciende la televisión para enterarse que la cotidianeidad toma otro rumbo. En “El niño y el muro”, por ejemplo, se plantea cómo afectó mental y emocionalmente el Muro de Berlín, cuya construcción iniciaba, en la clase trabajadora. 

En el mismo tenor Jorge Salazar construye un cuadro, entre costumbrista y extravagante. Conviven seres de rubros altamente diferenciados, los “comunes y corrientes” y los de la cloaca, en un Perú minado por la dictadura. No está presente la entidad obscena del político, el tirano no cuenta como personaje. El discurso mediático tiene el poder real sobre la población. Salazar hace intervenciones precisas con slogans publicitarios, creando un contraste entre la herrumbre y el ensueño mediático, y la furia del pueblo no está representada panfletariamente, sino en su dimensión (la verdadera) nimia y trágica. 

El hecho central de "La ópera de los fantasmas" es de una simpleza aparente: es un partido de fútbol, los contrincantes son Perú y Argentina y se disputan la victoria para pasar a las Olimpiadas de Tokio. En el segundo tiempo se anula el gol ganador de Perú. La gente protesta e inicia el motín que asciende al nivel simbólico de revolución política, o sea, la gota que derramó el vaso, el momento y lugar equivocado que la gente eligió para explotar. 

Las catástrofes que precedieron al suceso pertenecen al individuo, a la existencia anónima (un estudiante universitario, una prostituta, un preso) y se entretejen creando un ritmo bastante cinematográfico, paralelo al García Márquez policiaco. 

El regreso de “La ópera de los fantasmas” al Perú puede resultar una ironía agria. Si, está basada en una historia real, pero eso es un mero pretexto para la ficción. Aunque el lector avezado puede encontrar coincidencias entre una novela de hace 30 años con el contexto actual de Perú.

Jocelyn Pantoja
Directora de la editorial Proyecto Editorial